domingo, 4 de octubre de 2026

El guardián de tu corazón

"Sé el guardián de tu corazón y no dejes entrar en él ningún pensamiento sin interrogarlo: «¿Me conduces hacia Dios o me apartas de Él?” 

Evagrio Pontico, siglo IV

lunes, 31 de agosto de 2026

Oración-En el momento oportuno

Señor, dame paciencia para aceptar tus tiempos.
Cuando tenga prisa, enséñame a detenerme.
Cuando me desespere, enséñame a confiar.
Cuando piense que nada cambia, ayúdame a creer que Tú sigues trabajando en silencio.
Dame la gracia de no abandonar, de seguir sembrando y de esperar siempre con esperanza. Porque sé, Señor, que Tú nunca me abandonas y que, aunque a veces no comprenda tus caminos, siempre llegas en el momento oportuno. Amén.

Juan Jaramillo 


Oración-Corazón semejante al de Cristo

Señor Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo. Líbrame del resentimiento, de la envidia, del orgullo y de todo aquello que me aleja de Ti. Derrama en mí tu Espíritu Santo para que transforme mi interior y haga de mi corazón una morada de tu paz. Que hoy mis pensamientos, mis palabras y mis obras nazcan siempre del amor. Amén.

Juan Jaramillo 

No todo

¡Qué importante es aprender esto: no todo lo que pienso tengo que decirlo; no todo lo que sé tengo que
contarlo; no todo lo que escucho tengo que repetirlo!

Juan Jaramillo 

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo, enséñame a ser verdaderamente libre. Que no viva dominado por mis impulsos, sino
guiado por tu amor. Dame serenidad para elegir siempre el bien, fortaleza para vencer aquello que me aleja de Ti y un corazón cada día más parecido al de Cristo. Amén.

Juan Jaramillo 

Oración-BRILLAR

Hoy podemos hacer una oración muy sencilla:  

"Señor, que hoy no busque brillar yo. Que brilles Tú. Que quien se encuentre conmigo pueda llevarse un poco de tu paz, de tu alegría y de tu amor."  

Porque, al final, la verdadera grandeza no consiste en que el mundo nos recuerde. La verdadera grandeza consiste en que, gracias a nuestra vida, alguien haya podido acercarse un poco más a Dios.

Juan Jaramillo 

sábado, 8 de agosto de 2026

Grandeza

Al comenzar el día podemos hacer una oración muy sencilla: "Señor, que hoy no busque brillar yo. Que brilles Tú. Que quien se encuentre conmigo pueda llevarse un poco de tu paz, de tu alegría y de tu amor." Porque, al final, la verdadera grandeza no consiste en que el mundo nos recuerde. La verdadera grandeza consiste en que, gracias a nuestra vida, alguien haya podido acercarse un poco más a Dios.

Juan Jaramillo 

miércoles, 8 de julio de 2026

Fortaleza

¡Cuántas veces Dios permite que experimentemos nuestros límites para descubrir que nuestra verdadera
fortaleza está en Él!

miércoles, 1 de julio de 2026

Libertad

¿Qué es la verdadera libertad? No es hacer lo que yo quiera, lo que a mí me parezca... eso entra en contradicción con lo que nos dice la fe. La fe nos enseña que uno es más libre cuando hace aquello para lo que está hecho, cuando hace aquello que Dios ha pensado para él, cuando hace la voluntad de Dios.

viernes, 26 de junio de 2026

Personas-ángeles-cielo

En algunos rostros encontramos el Rostro de quien nos acompaña siempre. Hay personas que se asemejan a los ángeles, porque nos protegen, nos cuidan, transmiten paz, son buenos. De estos decimos también que son “un cielo” porque a su lado somos felices, porque traen a este mundo un poco de la felicidad del cielo.

sábado, 13 de junio de 2026

Descanso

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os  aliviaré». Mt 11

Todos buscamos descanso. Pero muchas veces lo buscamos en lugares equivocados. Pensamos que descansaremos cuando desaparezcan los problemas. Sin embargo, la experiencia demuestra que siempre surgen nuevas preocupaciones. El descanso que Cristo ofrece es más profundo. No consiste en una vida sin dificultades. Consiste en la certeza de que no caminamos solos. Cuando una persona vive unida a Cristo puede atravesar momentos muy difíciles sin perder la esperanza. Porque sabe que el Señor camina con ella.

viernes, 1 de mayo de 2026

Saltar

“De niño le daba miedo subir al trampolín de la piscina. Llegaba a lo más alto, caminaba por el tablón, se asomaba al borde, con una mezcla de vértigo y ganas, y aunque el agua allí abajo ofrecía mil promesas, también le asustaba pensar en todo lo que podía salir mal. «¿Y si me doy un planchazo? ¿Y si no es tan hondo como parece? ¿Y si alguien se ríe?» Y así estaba, un paso adelante, y otro paso atrás, sin decidirse nunca a saltar.
No recordaba la cantidad de ocasiones en que se había rendido. Desistía. Volvía a bajar por la escalerilla, con una mezcla de vergüenza y decepción, y el estómago encogido por la frustración y los nervios. Pero aunque trataba de no volver a subir, la promesa de zambullirse, al fin, en el agua fresca, le atraía de nuevo a lo alto. Llegó el día en que pudo más el anhelo que la prudencia, la promesa que la desconfianza, el valor que el miedo. Se acercó al extremo. Miró abajo. Se dejó caer inclinando el cuerpo para que la cabeza fuera por delante. Y en esos instantes eternos de vuelo y júbilo, antes de sumergirse en el agua viva, tuvo la certidumbre de que el riesgo merecía la pena.”
Los miedos están para superarlos y los trampolines para saltar desde ellos... ¡Sí, la vida también es salto, valor y Resurrección!

Deseo para después de la muerte

He leído en el periódico
la entrevista a un célebre músico,
verdadero genio del violín.
Manifestaba un gran deseo:
«Quisiera, después de mi muerte,
ser recordado así:
no ha hecho sufrir a nadie».

¡Demasiado poco!
¡Que haya quien nos recuerde
por lo mucho que le ayudamos!

Sentimientos en la hora de la muerte

Estos son los sentimientos
que me gustaría tener
a la hora de la muerte:
pensar que voy a descubrir la ternura.
Yo sé que es imposible
que Dios me decepcione.
¡Sólo esa hipótesis es absurda!
Yo iré hasta Él y le diré:
“No me glorío de nada más
que de haber creído en tu bondad”.

Augusto Valensín, jesuita francés

¡Oh, Jesús!

“¡Oh Jesús, amor mío,
amor de la noche de mi vida!
Alégrame con tu vista
en la hora de mi partida.
¡Oh Jesús de la noche!
Haz que duerma en ti
un sueño tranquilo
y que saboree el descanso
que tú has preparado
para los que te aman”.

Santa Gertrudis