Contigo... mejor
Al encuentro del Dios de Jesús
lunes, 20 de abril de 2026
lunes, 13 de abril de 2026
La noche de José
Ocurrió hace unas semanas. El niño Jesús acompaña a José, su padre, a casa de Mateo para llevar unos tablones. Por el camino advierten los restos ennegrecidos de la casa de Tamar. Pobre muchacha. Viuda, sola, y ahora leprosa… ¿Qué va a ser de ella? Cuando hace poco más de un mes se supo en el pueblo se convirtió en una apestada. La expulsaron, y quemaron su hogar. Desde la muerte de su esposo el pequeño Jesús solía hablar con ella, llevarle leña… Tal vez por eso al ver los maderos carbonizados padre e hijo se quedan en silencio. Tras unos minutos caminando, sin decir nada, Jesús le pregunta:
– «¿Es leprosa porque Dios se ha enfadado con ella?»
José no sabe bien qué contestar, pero Jesús, como siempre,
contesta a sus propias preguntas:
– «No, Dios no puede ser tan cruel».
José le mira sorprendido. Entonces, dice al niño:
– «Sí, Dios es bueno».
Jesús sonríe, confirmado en sus intuiciones, y siguen en silencio. A la vuelta de casa de Mateo, Jesús vuelve a la carga:
– «Papá, ¿cómo de bueno es Dios?»
– «¿Qué quieres decir, Jesús?»
– «¿Es bueno como el rabí?» pregunta Jesús niño.
– «Es mejor que el rabí», dice José sin saber muy bien cómo va a explicar esto. “Ya puede ser Dios mejor que nuestro rabí orgulloso y exigente, que cuando le oyes hablar de los libros sagrados sales de la sinagoga con el corazón encogido” piensa para sus adentros José. Pero Jesús no pide aclaraciones.
– «¿Es bueno como un pastor cuando cuida el ganado?»
José duda, pues sabe que en la escala de valoración del niño los pastores están muy alto, mucho más que en el conjunto de la sociedad judía.
– «No, Jesús, creo que Dios es mejor que un pastor».
– «¿Es Dios bueno como un padre?» pregunta Jesús.
José no duda esta vez. Sabe que él es tan pecador, y a menudo se siente tan indigno, que Dios no puede ser como él.
– «No, Jesús, Dios es mejor que un padre».
El niño Jesús calla, y luego se ríe. José le mira, preguntándose qué vendrá ahora.
– «Papá, Dios no puede ser más bueno que tú».
Lo dice sin bromear, con la seriedad que a veces asoma en sus ojos profundos, y en ellos ve el carpintero admiración, y gratitud, y confianza, y amor, y hasta se atreve a descubrir un poco de verdad. José siente un nudo en la garganta, y los ojos se le llenan de lágrimas. Camina rápido, pues no quiere que Jesús le vea así.
José María Rodríguez Olaizola (“Contemplaciones de papel”)
jueves, 5 de febrero de 2026
Sumisión y libertad
Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas,
sentado en el umbral de una casa cualquiera. No había ningún alimento en toda Atenas más barato que el guiso de lentejas. Pasó un ministro del emperador y le dijo: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes dejó de comer, levantó la vista, y mirando intensamente al acaudalado interlocutor contestó: Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que adular tanto al emperador.
domingo, 18 de enero de 2026
viernes, 26 de diciembre de 2025
martes, 23 de diciembre de 2025
jueves, 28 de agosto de 2025
Esperanza
martes, 12 de agosto de 2025
lunes, 11 de agosto de 2025
La muerte
“si no recibes a la
muerte como una novia la recibirás como a un verdugo”
"vive de manera que puedas morir tranquilo" (San Agustín)
lunes, 4 de agosto de 2025
La oveja perdida
Tropecé mil veces. Quise ser libre, y encontré soledad.
Pensé que me habías olvidado.
Pudiste haberte quedado con las que sí te seguían, pero te dolía mi ausencia, tu querida oveja herida.
Y dejaste a las 99 por buscarme a mí, que fui la que se fue.
Atravesaste montes por traerme de vuelta…
No entiendo cómo puedes amar así.
Me cargaste con ternura sobre tus hombros, por amor.
No me reprendiste, no hablaste del error, sólo me abrazaste con tu corazón.
Yo aún tiemblo de vergüenza y temor, pero Tú me mostraste que eres mi redentor.
Gritaste de alegría al encontrarme otra vez, hiciste fiesta.
No lo merecía, y aún así viniste a por mí.
Ahora lo entiendo: me amas con locura, sin límites, sin condiciones.
Sí, rompiste el cielo solo por volverme a ver.
Me buscaste con paciencia.
¿Quién soy yo para tanto perdón?
¿Quién soy yo para tanto amor?
Tú lo decidiste, y por eso hoy canto, con el alma y la voz
Gracias, Señor, por las 99 y venir a buscar a una como yo.
viernes, 1 de agosto de 2025
Herencia
vivos se maten entre sí».
¡Ojalá no dejemos como herencia «algo para que otros se maten», sino una sonrisa grande y un profundo sentimiento de agradecimiento por habernos conocido! ¡Ojalá que no pongamos todo el corazón en nada que nos puedan quitar, o que podamos perder, o que nos distancie de los otros, sino en el que es Autor y Dueño de nuestra vida!
miércoles, 2 de julio de 2025
miércoles, 4 de junio de 2025
La verdadera amistad
atrae muchos amigos,
y al que habla amablemente
todos le saludan.
Que sean muchos tus amigos,
pero amigo íntimo solo uno entre mil.
Si consigues un amigo, ponlo a prueba;
no confíes demasiado pronto en él.
Porque algunos son amigos
cuando les conviene,
pero no cuentas con ellos
cuando los necesitas.
Hay amigos que se vuelven enemigos
y te hacen quedar mal
hablando de tus pleitos.
Algunos son amigos a la hora de comer,
pero cuando te va mal no los encuentras.
Mientras te vaya bien, serán uña y carne contigo;
pero cuando te vaya mal, te abandonarán.
Si algo malo te ocurre,
se vuelven en contra tuya y se esconden de ti.
Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
Un amigo fiel es una protección segura;
el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio;
su valor no se mide con dinero.
Un amigo fiel protege como un talismán;
el que honra a Dios, lo encontrará.
El amigo es igual a uno mismo,
y sus acciones son iguales a su fama.
(Eclesiástico 6,5-17)
lunes, 26 de mayo de 2025
Recordar
“Recordar” es volver la atención del corazón a lo que hemos vivido y aprendido, para penetrar más profundamente en su significado y disfrutar de su belleza.
lunes, 19 de mayo de 2025
El nombre
Dios llama a cada uno por su nombre. El nombre de todo hombre es sagrado. El nombre es la imagen de la persona. Exige respeto en señal de la dignidad del que lo lleva.
(Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.158)
Creer: Ver a lo grande
Un Hombre que murió exactamente por aquello por lo que vivió:
para enseñarnos
a mirar
y ver
a lo grande.























