martes, 23 de octubre de 2012

El pez, un símbolo de Jesucristo



En el siglo II la Iglesia tomó la palabra «Ichthys», que significa «pez» en griego, como símbolo de Cristo, y a partir del siglo III se utilizaba extensamente entre los cristianos. En esta simbología, las letras de la palabra «Ichthys» representan las iniciales de la frase:Iesous Christos Theou Yios Soter Ichthus: I = Iesous (Jesús); Ch = Christos (Cristo); Th = Theou (Dios); U=Uios (Hijo); S=Soter (Salvador)
Es decir, «Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Salvador»
El símbolo del pez y el críptico «Ichthus» fueron adoptados por los cristianos de la Iglesia Primitiva para representar a Jesucristo y manifestar su adhesión a la fe. Tanto el pez como el críptico aparecen numerosas veces en las catacumbas.
Los cristianos, siendo minoría en un mundo pagano, tenían sus propios símbolos para identificarse y avivar su fe. En el pez (Ichthus), encontraban la profesión de fe, la razón por la que adoraban a Jesús y estaban dispuestos a morir.
Los creyentes son «pequeños peces», según el conocido pasaje de Tertuliano: «Nosotros, pequeños peces, tras la imagen de nuestro Ichthus, Jesús Cristo, nacemos en el agua». Una alusión al Bautismo. El cristiano no solo murió y nació de nuevo en el Bautismo sino que vive de las aguas del Bautismo, es decir, en la gracia del Espíritu Santo. El cristiano que se aparte de la vida de estas aguas muere. Como un pez muere al salir del agua, el cristiano muere si se deja seducir por la mente del mundo.
El símbolo del pez puede que sea inspirado por la multiplicación milagrosa de panes y peces o por los peces que Jesús resucitado compartió con sus discípulos (Juan 21:.9). Al llamar a los discípulos para Jesucristo les dijo: «yo los os haré pescadores de hombres. En seguida, ellos dejaron sus redes y lo siguieron». Marcos 1.17-18

La Biblia



Voltaire, ateo, autor francés, humanista, racionalista (1694 – 1778), proclamó, mientras mantenía una Biblia en alto con su mano: «En 100 años este libro será olvidado y eliminado…». Poco tiempo después de su muerte, la residencia privada de Voltaire se convirtió en la casa matriz de la Sociedad Bíblica de Génova, constituyéndose en el mayor centro de distribución de Suiza, de la misma Biblia sobre la que él había anunciado un rápido final.
            En tiempos antiguos, los libros eran copiados a mano en manuscritos que eran de pergaminos y con el tiempo se deterioraban. Hoy tenemos libros antiguos pues alguien ha hecho copias partiendo de los libros originales con el fin de preservarlos. Por ejemplo, los escritos originales de Julio César ya no existen. Sabemos que él escribió por las copias con que contamos hoy en día. Solo se conservan 10 copias, y fueron hechas 1.000 años después de que Julio César había muerto. De la «Ilíada», de Homero, solo tenemos 600 copias, y fueron hechas 1.300 años después de que los originales fueran escritos. Ningún otro libro tiene tantas copias de los manuscritos antiguos como la Biblia. Hoy en día, contamos con más de 24.000 copias de manuscritos del Nuevo Testamento, algunas de ellas hechas 35 años después de la muerte del autor.

jueves, 18 de octubre de 2012

Los cuatro evangelios



Las fuentes religiosas de los cuatro Evangelios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son la tradición oral de la Iglesia primitiva cristiana que nace el día de Pentecostés, el primitivo libro, llamado Logias, escrito en arameo y atribuido a Mateo que recoge los discursos de Jesús, y los datos  propios que aporta cada evangelista.
La tradición oral era, entonces, el medio popular de recoger y trasmitir los hechos y dichos de un personaje a los demás. Los alumnos rabínicos que los escuchaban a sus maestros, los trasmitían de memoria y de palabra a los demás sin escribir nada. De esta manera, oralmente los apóstoles, santa María y sus familiares transmiten los dichos y hechos de Jesús de Nazaret a los demás fieles cristianos de la primitiva Iglesia que los citados Evangelios recogerán por escrito.
La tradición primitiva oral evangélica comprende un tiempo de veinte a treinta años, que va desde la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles hasta la redacción escrita de los Evangelios. Papías, obispo de Frigia, hacía el año 130, confesaba, que prefería la tradición oral al contenido de los escritos. Séneca ponía la palabra viva por encima de la palabra escrita. De este modo,  el libro judío Talmud y el islamista Corán  es producto de la tradición oral.
El actual Evangelio de Mateo, escrito en griego, sobre el año 64, para los cristianos de Palestina, recoge los discursos de Jesús, llamados Logias, la tradición oral de la Iglesia primitiva de Jerusalén e inserta determinados relatos del Evangelio de Marcos. Su finalidad es demostrar que Jesús de Nazaret es el Cristo (Mesías), hijo de David. Fue el más usado, utilizado y citado por la Iglesia a lo largo de su historia.
El Evangelio de Marcos, escrito en griego, entre los años 55 al 62, está dirigido a la Iglesia Romana. Recoge los testimonios evangélicos del apóstol Simón Pedro, del que era discípulo suyo, y la tradición oral de la Iglesia primitiva. Su finalidad es probar que Jesús es el Hijo de Dios. Es el más firme, más preciso, más antiguo, más original de todos los Evangelios.
El Evangelio de Lucas está pensado y escrito en griego, en el año 63, fuera de Palestina. Relata lo que oyó decir a los familiares de Jesús, a Juana esposa de Cuza, intendente de la casa de Herodes Antipas, y a Pablo de Tarso, del que era discípulo. Su finalidad es esclarecer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y Salvador del mundo. Es el más completo y ordenado, aunque no el más auténtico.
Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas se llaman sinópticos porque tienen partes comunes y partes diferentes siguiendo el mismo orden de exposición y esquema general. Los tres nos relatan mayoritariamente la actividad de Jesús de Nazaret en Galilea y nos dan a conocer sus discursos, dichos y parábolas sobre el Reino de Dios, sus muchos milagros y sus muchas discusiones y polémicas con los fariseos y escribas.
El Evangelio de Juan, escrito en griego, entre los años 96 al 104, en Éfeso, fue para dar respuesta a los ambientes filosóficos helenistas que negaban la divinidad de Jesús Nazaret. En su divino Prólogo nos  revela su naturaleza eterna y su persona divina, llamada el Verbo de Dios. Sigue un orden y esquema distinto a los sipnóticos relatando primordialmente la actividad de Jesús de Nazaret en Jerusalén. Narra hechos y dichos que no aparecen en los sinópticos, tales como son, el milagro de las Bodas de Caná de Galilea y el relato del pan de vida, el episodio de María Magdalena, la resurrección de Lázaro, los coloquios con la Samaritana y con Nicodemo y las alegorías del buen pastor, de la vid, de la puerta y del luz en lugar de las parábolas de los sinópticos.  Anteriormente, Juan ya habido escrito el Apocalipsis, entre los años 92 al 96, y un poco más tarde, sus tres cartas apostólicas.
Los cuatro dichos Evangelios no son biografías porque muchos hechos y dichos narrados de la vida y de la actividad de Jesús de Nazaret carecen de fecha cronológica y de lugar topográfico, sino que son semblanzas suyas. Sus autores tomaron las partes comunes de la tradición oral cristiana de la primera comunidad de Jerusalén, y añadieron a ella las partes propias. Según ciertos escritores liberales fueron redactados por personajes de la comunidad cristiana, en el siglo II, poniéndole los nombres de dichos evangelistas.
Lo más importante de Mateo son sus discursos, de Marcos, sus relatos, de Lucas, sus numerosos datos que proporciona de la infancia de Jesús, y de Juan, su prólogo divino, su discurso sobre el pan de vida eterna, la resurrección de Lázaro y los datos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.
Las fuentes profanas sobre la vida y pensamiento de Jesús son escasísimas, de segunda mano, sin apenas importancia. Hacen breves alusiones a la existencia de cristianos seguidores de Jesús. Fundamentalmente, son las Antigüedades de Flavio Josefo, obra escrita entre los años 93 al 94 d. C., una Carta de Plinio, el Joven, a Trajano, del año 112 d. C., los Anales de Tácito, del año 117, y el Talmud, conjunto de explicaciones judías, llevadas a cabo por Rabbí Yeundá, en el siglo IV d. C.
José Barros Guede

¿Sufre Dios?



¿Sufre Dios? ¿El Jesús histórico sufre de hecho, pero y el Cristo de la fe? Intentamos responder: Planteas un tema muy interesante y nada fácil. Hay opiniones teológicas para todos los gustos. Yo te respondo lo siguiente, pues es un tema que he tratado y he hablado mucho de el: Por supuesto el sufrimiento físico no se puede dar en Dios por ser ESPIRITU PURO. Cristo sufrió físicamente y moralmente como hombre. Pero una vez resucitado ¿es capaz de sufrir?. Yo he leído a teólogos y autores espirituales que hablan del sufrimiento de Dios. Yo lo enfoco del modo siguiente. Sufre moralmente el que ama de verdad. Sufre un padre o una madre por sus hijos, o un amigo por el mal de su amigo, o la persona que es sensible al mal ajeno. Dios es Padre, Amigo, y Todo para nosotros. A Dios LE DUELEN NUESTROS SUFRIMIENTOS Y NUESTROS PECADOS. NO SERIA AMOR SI FUERA IMPASIBLE. Los deístas, los que piensan en un Dios lejano y desentendido del hombre pueden pensar que Dios no sufre, porque le da igual todo. Pero A DIOS NO LE DA IGUAL TODO. EL ES CERCANO A NOSOTROS. ES COMO EL PADRE DEL HIJO PRODIGO QUE SUFRE POR SU HIJO PERDIDO. O EL BUEN PASTOR QUE SUFRE PORQUE SE LE HA PERDIDO UNA OVEJA, ETC. Creo que no es ningún error teológico afirmar que Dios sufre - naturalmente según su naturaleza- por nosotros. Por eso debemos desagraviar a Dios, y alabar a Dios, y pedirle perdón. Todo lo bueno y heroico que se hace por Dios y por los demás alegra a Dios y, permíteme la expresión, LE HACE SONREIR. Habría que hablar mucho también de la SONRISA DE DIOS. Dios es un SER, ES EL SER, Y COMO TAL VIVE, Y AMA, Y SUFRE, Y SE ALEGRA, Y SI PUDIERA TAMBIEN LLORARÍA DE DOLOR O DE ALEGRÍA. Así pienso yo. ¿Por qué no intentamos hacer sonreír a Dios? Sería hermoso.
 Juan García Inza

Domingo 21 de Octubre

Comentario al Evangelio del domingo 21 de Octubre

miércoles, 17 de octubre de 2012

Testimonio de un cartujo

Un cartujo en vida. Es ciego y, sin embargo, su sonrisa dice mucho. Es un extracto de la película “El Gran Silencio”

lunes, 15 de octubre de 2012

Dios existe...



Blaise Pascal: «Solo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen».
 Blaise Pascal 1623-1662, (Paris), matemático, físico, filósofo cristiano y escritor